Un paciente en una consulta de psicología hablando con su terapeuta
| |

Cómo es ir al psicólogo y por qué puede cambiar tu vida

Ir al psicólogo es un recurso magnífico para tu bienestar emocional y mental. Y aunque cada vez se toma de manera tan natural como ir al traumatólogo o al dentista, aún hay algunos mitos y dudas sobre cómo es el proceso de terapia psicológica. En este artículo te explicaré en detalle cómo es el proceso, desde la primera sesión hasta el alta terapéutica, respondiendo también a las dudas y miedos más comunes.

Un paciente en una consulta de psicología hablando con su terapeuta

¿Cuándo deberías considerar ir al psicólogo?

Si te preguntas si necesitas terapia, la respuesta es sencilla: si hay algo en tu vida que te incomoda y no sabes cómo manejarlo, podría ser un buen momento para buscar ayuda profesional. La terapia psicológica es efectiva tanto para quienes atraviesan crisis emocionales graves como para quienes desean mejorar su bienestar general. Es decir, que no hace falta sentirse terriblemente mal para ir al psicólogo. De hecho, resulta muy útil acudir cuando aún no has desarrollado un cuadro grave, porque como todo en temas de salud, cuanto antes le pongas remedio, mejor.

Estas son algunas señales de que podrías tener una gran ayuda en la terapia:

  • Gran estrés o ansiedad constante.
  • Sentimientos de tristeza prolongados o depresión.
  • Problemas en tus relaciones personales o con tu pareja.
  • Dificultades para gestionar la ira o emociones intensas.
  • Sentimientos de vacío o falta de propósito en la vida.
  • Duelos, rupturas o pérdidas difíciles de superar.
  • Problemas a la hora de implementar nuevos hábitos.

¿Cómo es la primera sesión con un psicólogo?

La primera cita es una primera toma de contacto para que os conozcáis, de manera que será una charla relajada donde podrás expresar todas tus dudas e inquietudes. En esta sesión, el psicólogo te hará preguntas para entender tu situación y también te explicará su enfoque de trabajo. Es normal sentirse nervioso al principio, pero la función del terapeuta es crear un ambiente seguro y acogedor, así que notarás que te lo pone fácil y te hace sentir muy bien.

Es muy importante que sepas que ningún psicólogo te juzgará ni te hará sentir culpable por lo que compartas. Esta no es en absoluto su labor. Por el contrario, uno de los primeros objetivos de la terapia es reconocer tus emociones, darles un espacio para expresarse, sean cuales sean, y ayudarte a manejarlas de una manera saludable.

Así que la primera sesión será una charla con tu psicólogo donde podrás:

  • Explicarle todo lo que te preocupa.
  • Realizar las preguntas que tengas sobre el proceso de terapia.
  • Conocer a tu psicólogo y su método de trabajo.

Evaluación psicológica y diagnóstico

Después de la primera sesión, tu terapeuta te ayudará a explorar cómo se manifiestan tus síntomas en el día a día. Así que te hará preguntas sobre  tu historia personal, relaciones, trabajo, hábitos y estilo de vida. Además, podría solicitarte que completes algunos test psicológicos para obtener más información.

Recuerda que los test psicológicos no son el único instrumento de evaluación, son una herramienta complementaria para mejorar el análisis de tu caso y diseñar un tratamiento adecuado.

Un ejemplo práctico de esta fase es el uso de un cuestionario sobre la calidad del sueño. Si un paciente menciona problemas de insomnio, el psicólogo puede utilizar este cuestionario para evaluar si se trata de un problema puntual o de un trastorno del sueño más profundo. La ventaja del test en un caso como este es que constituye una lista de preguntas exahustiva que permite averiguar todas las causas posibles para el trastorno del paciente.

Otro posible instrumento para evaluar, por ejemplo, a una persona con problemas de autoestima podría ser que el psicólogo pidiera a su paciente que completara un diario de pensamientos durante una semana. Este registro sería muy útil para despuésanalizar patrones negativos de autocrítica y trabajar en consulta.

Un psicólogo tomando notas en una sesión de terapia con un paciente

Como resultado de todo ello, el psicólogo analizará toda la información que ha recabado de tus respuestas a sus preguntas y a los test y establecerá una formulación de tu caso. Esta formulación es una estructura que organiza todos los factores causales que explican por qué te sientes como te sientes, por qué experimentas las dificultades que tienes o por qué tienes los problemas por los que has decidido acudir a terapia. En el vídeo que te dejo al final de este artículo te explico en profundidad cómo se hace la formulación de un caso de depresión, para que veas lo completo que es el diagnóstico en psicología.

Sesiones de terapia psicológica propiamente dicha

Puesto que la formulación del caso incluye las causas que están generando el problema actual, también permite realizar un completo plan de intervención con soluciones aplicadas a ese caso en particular. Es decir, que los psicólogos no tienen una lista de recetas o soluciones generales para la depresión, la ansiedad o cualquier otro trastorno. Sino que, a partir del análisis en profunidad del individuo concreto que tienen en consulta, formulan una serie de soluciones aplicadas a las causas particulares de esa persona.

Por eso mismo, resulta difícil explicar cómo es ese proceso de manera genérica. Lo que sí podemos decir es que el objetivo del tratamiento psicológico es que aprendas herramientas para gestionar tus emociones y afrontar los desafíos de la vida de manera autónoma. Entre muchas otras técnicas psicológicas, podríamos citar:

  • Estrategias para manejar la ansiedad y la depresión.
  • Desarrollo de habilidades sociales y asertividad.
  • Ejercicios de relajación y mindfulness.
  • Reestructuración de pensamientos negativos y creencias limitantes.
  • Técnicas de exposición gradual para superar miedos y fobias.
  • Terapia basada en la aceptación y el compromiso para mejorar la regulación emocional.

Además,en mi caso concreto, yo soy de los psicólogos que les gusta pactar con el paciente ejercicios prácticos para aplicar fuera de la consulta. De esa manera, la terapia no se restringe a la hora de consulta, sino que se extiende de manera práctica y efectiva a la vida diaria del paciente. Por ejemplo, con una persona con una pequeña fobia social trabajaré en consulta el aprendizaje de habilidades sociales y de asertividad, ensayaremos muchas situaciones y conversaciones… Y además de ese trabajo durante la hora de consulta, pactaremos con el paciente que realice pequeños ensayos en su vida diaria. De esta manera, irá aprendiendo a exponerse de manera muy gradual y tranquila a las situaciones que antes evitaba. Cuando realice estos ejercicios, me contará en consulta cómo se ha sentido, qué dificultades ha tenido… Y eso nos permitirá ir diseñando un itineario adaptado a esa persona concreta, con la vida, las habilidades y dificultades que tiene. Hasta que conseguimos que se vaya sintiendo cada vez más cómodo o cómoda en reuniones o eventos sociales.

En cuanto al tiempo necesario para conseguirlo, variará enormemente de una persona a otra. Pero sí podemos afirmar que la psicología cognitivo conductual persigue generar cambios en un tiempo razonable, evitando tratamientos innecesariamente largos. Es decir, que salvo condiciones crónicas o muy graves, sería muy raro que un proceso terapéutico durara muchísimos años.

Evaluación final y alta de la terapia

Cuando se han logrado avances significativos, se inicia la fase de cierre. Normalmente comienza espaciando las sesiones para observar cómo manejas tu vida sin apoyo constante. De esta manera, en las sesiones que vayas teniendo puedes ir comentando con tu psicólogo cuáles son las dificultades que has encontrado y, por tanto, iréis viendo cómo solucionarlas. En cualquier caso, a mí desde el principio me gusta recalcar que todo el mérito del cambio y mejoría es siempre del paciente. Es cierto que el psicólogo supone una guía para ese cambio, pero quien realiza todo el esfuerzo día a día es el paciente, por lo que es un gran motivo de orgullo irlo consiguiendo poco a poco.

 Finalmente, llega un momento en el que se anima al paciente a continuar con su vida tras el alta definitiva de la terapia. En esa última sesión se revisan los logros alcanzados y se establecen estrategias para mantener el bienestar emocional a largo plazo. Y el psicólogo deja siempre abierta la puerta para que el paciente, pasados unos meses o incluso años, pueda volver para trabajar alguna cuestión puntual o algún nuevo problema que le haya surgido.

Beneficios de acudir al psicólogo

Como resumen, podríamos decir que acudir al psicólogo puede beneficiarte, entre muchos otros, en lo siguiente:

  • Mejora del bienestar emocional y mental.
  • Mayor claridad en la toma de decisiones.
  • Reducción del estrés y la ansiedad.
  • Desarrollo de estrategias para afrontar problemas.
  • Mejora en la autoestima y seguridad personal.
  • Mayor control emocional y habilidades de afrontamiento.
  • Mejor calidad en las relaciones interpersonales.

En este vídeo te lo explico de manera más detallada

En conclusión: Ir al psicólogo no es sólo para quienes atraviesan crisis severas. Es una herramienta valiosa para mejorar la calidad de vida y el bienestar emocional. Si estás considerando empezar terapia, recuerda que dar el primer paso es el comienzo de un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.