Ansiedad: Todo lo que necesitas saber: Síntomas, causas, tratamientos y consejos prácticos

La ansiedad, junto con la depresión, es una de las condiciones de salud mental más comunes en el mundo, pero a la vez plantea muchas incógnitas a las personas porque la confunden con simple estrés, preocupaciones, fobias… Y, aunque haya elementos comunes entre todas ellas, no son exactamente lo mismo. En este artículo exploraremos qué es la ansiedad, sus síntomas, causas, tratamientos efectivos y consejos prácticos para manejarla. Además, dedicaremos una sección especial a cómo los familiares y amigos pueden apoyar a alguien que está lidiando con este problema.
1. Diferencia entre estrés y ansiedad
El estrés es una respuesta completamente normal del cuerpo ante situaciones de amenaza o peligro. Es un mecanismo de supervivencia que nos prepara para un reto ante el que tenemos que estar muy alerta y con mucha energía. En el mundo natural esto podría ocurrir cuando necesitábamos huir de un tigre que nos perseguía o de otro ser humano amenazante contra el que no nos quedaba más remedio que pelear. En el mundo actual estas situaciones son más raras, pero seguimos teniendo estrés ante situaciones amenazantes como un examen, una exposición en público, una competición deportiva… Precisamente gracias al estrés se activa todo nuestro cuerpo y podemos resolver la situación con energía y atención. Y cuando termina ese reto, los niveles de estrés disminuyen de manera natural y volvemos a estar tranquilos, porque haya salido como haya salido, hemos terminado el examen el reto que tuviéramos que afrontar.
Así que el estrés es una respuesta no sólo normal sino que además es beneficiosa, porque nos ayuda a superar obstáculos. El problema está en que cuando ya hemos superado la situación estresante… A veces empezamos a pensar:
¿Y si no lo he hecho bien? ¿Y si suspendo? ¿Y si la próxima vez no consigo hablar en público? ¿Y si se ríen de mí? ¿Y sí…? ¿Y si…? ¿Y si…?
Y entonces es cuando surge la ansiedad, que es el miedo que sentimos ante un futuro incierto, ante el cual nos ponemos en que posiblemente vaya a pasar lo peor para nosotros. Y como, por definición, el futuro siempre es incierto, nunca sabemos con el 100% de seguridad qué es lo que va a pasar… Pues estas preocupaciones pueden llegar a convertirse en obsesiones que están hiperactivando a nuestro cuerpo, estresándolo, preparándolo para una posible amenaza, tan sólo por si acaso. Y es aquí cuando la respuesta de estrés se activa de manera constante y puede convertirse en un trastorno que afecta la calidad de vida.
2. Síntomas de la ansiedad
La sobreactivación que produce el estrés continuado y las preocupaciones constantes sobre el futuro, tienen una serie de consecuencias sobre nuestro cuerpo, emociones y acciones que suelen tener la siguiente sintomatología:
Síntomas físicos
- Palpitaciones o taquicardia.
- Sudoración excesiva, incluso en situaciones normales.
- Temblores o sensación de debilidad.
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo.
- Mareos o náuseas.
- Tensión muscular, especialmente en cuello, hombros y espalda.
Síntomas emocionales
- Preocupación excesiva y persistente.
- Miedo irracional a situaciones cotidianas.
- Irritabilidad o cambios bruscos de humor.
- Dificultad para concentrarse o sensación de «mente en blanco».
Síntomas conductuales
- Evitar situaciones que generan ansiedad (por ejemplo, salir de casa o interactuar con otras personas).
- Inquietud o incapacidad para relajarse.
- Dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo.
Por supuesto no tienes que tener todas ellas si tienes ansiedad, pero si reconoces que tienes varias de ellas y vives con muchas preocupaciones en tu día a día… Quizás sea buena idea consultar con un psicólogo para buscar ayuda a tiempo y evitar que la ansiedad se agrave.

3. Causas de la ansiedad: ¿Por qué aparece?
Como siempre digo para cualquier cuestión psicológica: La ansiedad no tiene una sola causa, sino que es el resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales.
Factores biológicos
- Predisposición genética: si hay antecedentes familiares de ansiedad o depresión, el riesgo aumenta.
- Algunas enfermedades médicas muy concretas, como problemas de tiroides o cardíacos, pueden desencadenar síntomas físicos de la ansiedad como los que hemos comentado antes.
- Ciertos desequilibrios químicos en el cerebro, especialmente en los neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
Factores psicológicos
- Traumas pasados, como abuso, accidentes o pérdidas significativas. Por ejemplo, esto es lo que les ocurre a las personas con Trastorno de Estrés Postraumático.
- Estrés acumulado por situaciones prolongadas, como problemas laborales o familiares.
- Patrones de pensamiento negativos, como el perfeccionismo o la tendencia a catastrofizar (que consiste en pensar que siempre va a ocurrir lo peor).
Factores ambientales
- Situaciones estresantes, como mudanzas, divorcios o problemas económicos. Estos, por sí mismos es muy raro que desencadenen una ansiedad que no desaparezca en cuanto se soluciona la situación. Pero sí pueden ser «la gota que colma el vaso» en una persona que tiene tendencia a la ansiedad porque tiene muchos de los otros factores que estamos viendo en esta sección.
- Exposición a entornos muy estresantes o exigentes.
Entender las causas puede ayudarte a identificar qué está desencadenando tu ansiedad y cómo abordarla de manera efectiva.

4. Tratamientos efectivos para la ansiedad
El diagnóstico y tratamiento de la ansiedad debe ser realizado por un psicólogo colegiado y profesional. Aunque como siempre digo, no hace falta esperar a tener un trastorno bien establecido para acudir al psicólogo. De hecho, hoy en día cada vez es más frecuente que las consultas que recibimos los psicólogos sean de personas que no tienen un trastorno de ansiedad como tal, pero sí tienen muchos de sus síntomas. Y, por tanto, en consulta trabajamos estrategias para que puedan lidiar con su ansiedad y así conseguimos que mejore su calidad de vida, no se sientan desbordados por las situaciones estresantes y, sobre todo, que esa sintomatología no vaya empeorando con el tiempo. Si quieres una sesión conmigo, sólo tienes que hacer click aquí y rellenar el formulario.
Terapia psicológica
La terapia psicológica es el principal tratamiento para los trastornos de ansiedad, porque ha demostrado ampliamente su efectividad. Por supuesto el tratamiento está siempre individualizado y adaptado a cada persona, pero lo más habitual es combinar enfoques de Terapia de Exposición, Terapia Cognitivo-Conductual y también enfoques más recientes como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Entre las principales estrategias de abordaje de la ansiedad están:
- Identificar las situaciones que generan más ansiedad.
- Identificar los pensamientos y creencias que amplifican la ansiedad.
- Cambiar nuestra relación con las situaciones y síntomas, a partir de la reestructuración de los pensamientos erróneos. Por ejemplo, muchas personas con ansiedad tienen creencias del tipo «soy un desastre» o «siempre me ocurre lo peor». Y con la terapia se les ayuda a ver que por más errores que cometan o cosas negativas que hayan vivido, no es cierto que TODO vaya mal en su vida o que TODO lo hagan mal.
- No dejar de hacer cosas por tener ansiedad, sino exponerse a esas situaciones y ver que la ansiedad es incómoda y molesta, pero no tiene por qué impedirles seguir con su vida.
Medicación
En algunas ocasiones, sólo cuando el psicólogo y el psiquiatra lo consideran oportuno, hay medicación que puede ayudar a las personas con síntomas más graves o simplemente a aquellas que necesitan un apoyo extra mientras la terapia va haciendo efecto. Existen tres tipos de medicamentos para la ansiedad:
- Antidepresivos: ¿Sorprendente, verdad? Es porque ayudan a estabilizar el estado de ánimo de una manera más global y menos puntual que los ansiolíticos.
- Ansiolíticos como las benzodiazepinas, que se usan para aliviar síntomas agudos como mecanismo de «rescate» puntual en momentos que la persona siente que no puede controlar. El problema es que generan una gran dependencia si se toman de manera continuada y, por tanto, deben reservarse sólo como último recurso.
- Betabloqueantes: Estos tienen una acción meramente física, pues reducen las palpitaciones, la respiración agitada y la sudoración. Por lo que suelen emplearse en casos muy concretos, por ejemplo, de fobia social.
5. Consejos prácticos para manejar la ansiedad
Por supuesto, si no te sientes bien lo primero es acudir a un psicólogo para que te ayude a ver qué puede estar pasando y cómo puedes gestionar mejor esas emociones y síntomas que te preocupan. Pero si sientes que simplemente te desborda la ansiedad a veces, hay una serie de medidas que puedes tomar para controlarlo mejor:
- ¡Para! Tómate descansos a lo largo del día y de la semana para desconectar y hacer actividades que te ayuden a pensar en otras cosas y olvidarte de todo aquello que te preocupe.
- Ejercicio físico regular: Es justamente uno de esas actividades que te ayuda a evadirte y, además, libera endorfinas y te ayudará a cansarte y, por tanto, «quemar estrés» y descansar mejor.
- Dieta equilibrada: Evita el exceso de cafeína, alcohol y azúcar, que pueden empeorar la ansiedad.
- Técnicas de relajación: Como el yoga, la meditación o la respiración profunda son de gran ayuda para recuperar la calma y tranquilizar tu cuerpo y tu mente.
- Establece rutinas: Mantener un horario regular para dormir, comer y trabajar reduce la incertidumbre y el estrés.
- Limita el consumo de noticias y redes sociales: La sobreinformación puede aumentar la sensación de ansiedad, tal vez sea buena idea tomarte descansos de las noticias en épocas de mucho estrés.
- Habla con alguien de confianza: Compartir tus sentimientos te ayuda a no sentirte solo/a y a relativizar aquellas cuestiones que más te preocupan.
- Practica la gratitud: Anota tres cosas por las que estés agradecido cada día. Esto puede parecerte un consejo facilón, pero está basado en varios estudios psicológicos en los que demostraron que realizando esta sencilla práctica, las personas se sentían mejor a lo largo de varias semanas (por ejemplo, el estudio de Wong y colaboradores en 2016).
6. Cómo ayudar a agluien con ansiedad
Si alguien cercano a ti está lidiando con ansiedad, tu apoyo puede suponer una gran diferencia, por lo que te recomiendo:
- Escuchar sin juzgar: A veces, lo que más necesita una persona con ansiedad es ser escuchada, simplemente poder hablar y explicar todo lo que le preocupe. No pasa nada si no tienes ningún consejo que dar, simplemente escuchar y decirle frases como «te entiendo» o «tiene que estar siendo duro para ti» le ayudarán a sentirse acompañada.
- Ofrece compañía: Puedes invitarle a actividades relajantes o simplemente que les ayuden a evadirse y desconectar, como salir a dar un paseo, ver una película o cualquier actividad que os guste a ambos.
- Anímalos a buscar ayuda profesional: Muchas veces nos cuesta dar ese paso tan importante, y cuando alguien cercano nos anima de manera suave y amistosa, puede que nos animemos a ir a terapia.
- No le quites importancia a lo que siente o vive la persona: Evita frases como «no es para tanto» o «yo lo he pasado peor», porque lo único que hacen en conseguir que la persona se sienta incomprendida y frustrada. En su lugar, puedes decir frases como «estoy aquí para ti» o «vamos a superar esto juntos».






